anyán
cyber magazine
ENSAYOS
DE NIÑO, POETA Y LOCO,
TODOS TENEMOS UN POCO.
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Todos los seres humanos inventamos, cual guionistas de profesión, una trama nueva para nuestra película privada todos los días, sin embargo, solo unos pocos se atreven a contarla, escribirla o publicarla. Cada
ser humano habitante de este planeta concibe una historia nueva cada vez
que duerme, la recuerde o no la historia será inventada.
No obstante si se le preguntara a cada uno de ellos por esa
historia que ha creado durante el dormir, quizás pueda relatarla, si se
atreve a recordar, pero seguramente no sabrá decir porqué la creó, es
más la narrará como ajena y extraña, como la creación de un loco y
la llamará sueño o pesadilla. Todas las noches con el dormir perdemos la razón y creamos una historia de la cual nada sabemos.
Como
si con esto no alcanzara, cada día estando bien despiertos, lo
admitamos o no, construimos fantasías o ensoñaciones diurnas.
Historias creadas casi sin querer mientras caminamos, viajamos,
trabajamos. Novelas donde nosotros somos los protagonistas y finalmente
poseemos a la persona amada;
ficciones donde sometemos a nuestro arbitrio al tirano encarnado en
nuestro jefe, en el ministro de economía o en el gobernante de turno;
fantasías donde nos ganamos la lotería y solucionamos con
dinero todos nuestros males. ¿Cuándo
fue que empezamos a ocultarlas? Todos los niños del mundo juegan, en ese juego infantil inventan historias y las dramatizan solos o en compañía de otros niños. Muchas de ellas no son justamente historias tiernas, son historias de odio, de descuartizamientos, de batallas truculentas y sangrientas. Es difícil que el niño por sí solo las oculte, las esconde cuando la sanción de un adulto hace de ellas algo que el niño comprende como una amenaza.
Sabemos que los juegos infantiles, los sueños y las fantasías diurnas están muy lejos de lo real, sin embargo las vivimos como si fueran reales, tan reales que nos asustamos de nuestras propias producciones. Nos asustamos de la posibilidad de que puedan cumplirse nuestros propios deseos. ¿Qué tipo de deseos? Deseos eróticos con personas prohibidas, deseos de codicia y ambición; deseos de poder absoluto, ser el amo, el rey, el dios amado y temido. Son deseos que hemos tenido todos sin distinción de género en nuestra niñez, que seguimos teniendo alojados en nuestro propio inconsciente. A los cuales tuvimos que renunciar para poder vivir en la sociedad humana. Porque la sociedad y las leyes creadas para vivir en ella nos imponen someter, acallar, transformar y si es posible hacer desaparecer todo deseo de este tipo. Todas las instituciones sociales –las religiones, el estado, la escuela, la familia- le piden que el sujeto renuncie. Ahora
y entre nosotros ¿hemos renunciado realmente? La respuesta es definitivamente no. Existe
un primer grupo que no han renunciado nada. Entre ellos se encuentran
los que la sociedad humana llama ladrones o asesinos; a los cuales
encarcela. Otros expertos en burlar la ley son llamados “ladrones de
guante blanco” y serán difícilmente encarcelados.
Dentro de este primer grupo están también los que lejos de
renunciar cambian las leyes
para su propia conveniencia, en el mejor de los casos la sociedad los
llama tiranos, en el peor ni siquiera dan la cara para que puedan ser
nombrados. Dentro
de un segundo grupo están aquellos a los que llamamos poetas o
creadores literarios que como los niños no ocultan sus creaciones, ni
renuncian a sus deseos. Indudablemente han aceptado la ley porque no son
ni ladrones, ni asesinos, ni tiranos; pero a su vez
encontraron la forma de hablar de sus peores deseos
no solo sin ser sancionados, sino todo lo contrario- han
conseguido ser aplaudidos, venerados y amados por el mundo entero. ¿Cómo?.
Haciendo que sus personajes sean en la ficción lo que ellos mismos han
sido en sus fantasías.
Y
el tercer grupo, la gran masa de los que no tienen conductas
antisociales, ni encuentran el modo de burlar la ley sin ser atrapados;
no escriben porque se avergüenzan
de sus propias fantasías y ya han dejado de jugar hace rato. Este tercer
grupo que conformamos casi todos, tampoco hemos renunciado del todo, lo
hemos sustituido por aquello que llamamos cultura. Somos espectadores ávidos
de los personajes que crean los escritores, porque revivimos en cada uno
de sus personajes nuestros propios deseos ocultos. Nos identificamos con
sus personajes, los hacemos nuestros, expresamos nuestros sentimientos
con los versos del poeta, repetimos
a nuestros niños nuestras
propias ambiciones en el “Había una vez” de cada cuento y nos
conformamos con tener de niño, poeta y loco aunque más no sea un poco.
Liliana
Iglesias. |
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ENCUENTRO INTERNACIONAL DE ESCRITORES EN ENTRE RÍOS, ARGENTINA. Se llevará a cabo en la ciudad de Gualeguaychú, los días 18, 19 y 20 de octubre de 2001. Auspiciado por la Sociedad Argentina de Escritores. Mas información contactando a la Presidente del Encuentro: |
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Es cuando nos olvidamos de nosotros, cuando hacemos cosas que merecen ser recordadas.